Deidades sumerias

     La cosmogonía sumeria

Los mitos cosmogónicos sumerios se funden con la teogonía y como dice Kramer: “los pensadores sumerios parten de datos que, si bien no puede decirse que sean científicos, son en cambio, relativamente objetivos y concretos; es decir, se basan en la apariencia que revestían a sus ojos el mundo y la sociedad en que vivían” (1962, pág. 130).

En el principio había una marisma indiferenciada representada por la diosa Nammu, ella es la madre que engendra el cielo y la tierra: An y Ki, que son los principios masculino y femenino respectivamente.  An es el padre de los dioses, el cielo mismo y Ki es la madre Tierra.  Ambos, unidos en un hieros gamos dan nacimiento a En-lil[1], caudillo de los dioses y señor del aire; Enlil los separa, de tal manera que An se eleva para convertirse en la parte superior de una esfera hecha de estaño con reflejos azulados y Ki desciende hasta convertirse en un disco plano rodeado del mar.  Y la parte inferior de la esfera contiene el infierno. Más allá del mundo visible se extendía un océano cósmico en cuyo seno se mantenía inmóvil la esfera del universo.

“Cuando el Cielo se hubo alejado de la Tierra,

Cuando la Tierra se hubo separado del Cielo,

Cuando se hubo fijado el Nombre del Hombre,

Cuando An se hubo <<llevado>> el Cielo,

Cuando Enlil se hubo <<llevado>>la Tierra”

 (Kramer, 1962, págs. 132-133)

 

La unión de Enlil y de su madre, la Tierra, dio origen a la creación del hombre, de los animales y de las plantas.  De los primeros dioses que representan cuatro elementos: Cielo, Tierra, Aire y Agua, surgieron muchos otros dioses menores encargados del gobierno de las estrellas, el sol, la luna, el rayo, la tempestad, los ríos, las montañas y las llanuras.

        La teogonía sumeria

Todos los dioses sumerios eran antropomórficos, seres vivientes que se dedicaban a cuidar, dirigir y vigilar el cosmos, mucho más poderosos y eficaces que los habitantes de la tierra y por encima de todo, inmortales, de no ser así, a su muerte, el universo volvería a su caos original. A estos dioses primigenios los denominaban dingir, que quiere decir, dios.

Para explicar la actividad creadora y directora atribuida a estas divinidades, los filósofos sumerios habían elaborado una teoría que encontraremos después en muchos pueblos y presumiblemente como una de las muchas herencias sumerias: “la teoría del poder creador de la palabra divina.  Para el dios creador era suficiente establecer un plan, emitir una palabra y pronunciar un nombre, y he aquí que la cosa prevista y planeada adquiría existencia propia.” (Kramer, 1962, pág. 137).  Y el elemento que mantenía en funcionamiento perfecto todo lo creado era lo que ellos designaban como me cuyo sentido exacto es incierto, pero parece ser que se trata de una serie de reglas y directrices intrínsecas a las cosas impresas por los dioses para mantenerlas en existencia y en actividad.

Sabemos que tenían cientos de dioses porque existen listas de ofrendas y sacrificios en algunas de las tabletas de barro desenterradas a mediados del siglo XIX, y también porque las escuelas recopilaban especies de catálogos de este pantheon, con el fin de memorizar su escritura y reproducirla cuando fuera necesario.

En la época más arcaica, parece ser que el dios principal era An, que correspondía al cielo; posteriormente el dios principal fue Enlil, quien fue adorado miles de años.  “Era Enlil quien <<pronunciaba el nombre>> del rey, quien <<le daba su cetro>> y quien <<echaba sobre él una mirada favorable>> (Kramer, 1962, pág. 144).  Los dioses sumerios no solamente eran parecidos a los hombres, sino que compartían sus pasiones, sus excesos y sus debilidades. Como podemos apreciar en  la tablilla que habla de la ciudad de Nippur, que estaba habitada por dioses antes de que el hombre hubiese sido creado.  La diosa vieja, Nunbarsehgunu, madre de la joven diosa Ninlil, quería que ésta se casara con Enlil, así que aconseja a su hija lo siguiente:

“En la ola pura, mujer, báñate en la ola pura.

Ninlil, vete por el ribazo del río Nunbirdu:

El ser de ojos brillantes, el Señor de ojos brillantes,

El <<Gran Monte>>, el Padre Enlil,

El ser de los ojos brillantes te verá.

Allí mismo te abrazará (¿?), te besará”

(Kramer, 1962, pág. 140).

Desde luego que Enlil cayó en el lazo tendido por la vieja diosa, así que su visir Nusku le proporcionó una barca y Enlil invitó a Ninlil a navegar, allí el dios abusó de ella, engendrando al dios-luna Sin.  Los demás dioses se escandalizaron de este acto y lo exiliaron a los infiernos.  Ninlil no quiso quedarse sin Enlil, y decidió seguirlo en su travesía por el Apsu (el Hades sumerio), que es el abismo de las aguas dulces  Enlil no quería que su hijo Sin naciera en el infierno puesto que su destino era estar en el Cielo, así que se adelantó.  Allí él tendría que encontrarse con tres divinidades menores: el <<guardián de las puertas del Apsu>>, el <<hombre del río del mundo infernal>> y el <<nauta>> (el Caronte sumerio que hacía pasar a los muertos hasta el Apsu).

El tercero de los dioses principales era Enki, dios del abismo y del Océano, de Apsu.  Enki también era el dios de la sabiduría, era audaz y sensato, él era el productor de los fenómenos naturales y culturales, y además guardaba todas las leyes divinas (los me). A él le atribuían los sumerios la invención del azadón y el molde de ladrillos, los cimientos de las casas, establos y rediles. Una vez que inventaba estas innovaciones tecnológicas, las dejaba a cargo de un dios responsable de ellas. La cuarta deidad era la diosa Ninhurag, también conocida como Ninmah, pero se cree que en etapas anteriores se trataba de Ki (tierra) madre de todos, <<la dama que pare>>.

Alrededor del año 2700 a.C., cuando se instala el Imperio acadio con Sargón, los acadios traen consigo a sus dioses y éstos se mezclan con los dioses sumerios; sabemos de esta variación porque sus nombres son semitas, así Inanna se convierte en Ishtar, quien era hija de Anu (ya no An), Shamash es el dios del sol en lugar de Utu y Sin, de la luna, en lugar de Nanna, pero sus características siguen inmutables.  Sin embargo, cuando triunfan los amorreos, los cielos de Mesopotamia sufren un cambio dramático.  Cuando Hammurabi hizo de Babilonia la mayor ciudad de toda Mesopotamia, se inició un proceso mediante el cual Marduk se convertiría en el héroe de la creación.  Según reza el Enuma Elish -uno de los más terribles pero bellos cantos sobre el origen-, en el principio existía una totalidad acuática que dio lugar a los principios masculino y femenino, representados como Apsu y Tiamat y de la unión de estos dioses nacen Anu (An) y Ea (Ki).  Esta generación de dioses jóvenes molesta al abuelo Apsu con sus risas, así que éste decide matarlos.  Ea, lo sabe y se adelanta, mata a Apsu y se sitúa en su lugar, en el trono de los dioses, y se asienta sobre las aguas dulces a las que da el nombre de su abuelo. Ea y su mujer engendran a Marduk, dios tutelar de Babilonia.  Tiamat indignada, decide cobrar venganza por la muerte de su marido, con este fin forma monstruos y serpientes y se demoniza.  Exalta a Kingu, uno de sus hijos mayores y le entrega las tablillas del destino.  Marduk lucha contra ella y la mata, le parte el cráneo y lo corta por la mitad, “como un pescado”, y forma con estas mitades la bóveda celeste y la tierra. Es decir, forma el cosmos.  Luego se enfrenta a Kingu, que al ser hijo de Tiamat es también una especie de demonio y le arrebata las tablillas del destino. Es entonces cuando Marduk decide crear a los hombres, para aliviar las tareas de los dioses, lo que dará pie al siguiente punto.


[1] Lil significa aire, aliento, espíritu.

Las deidades sumerias 

Aunque existe una ligera variación entre los dioses sumerios y los mesopotámicos y babilónicos, el linaje más antiguo está en el cuadro que aparece abajo.  Hay un registro de mitos acerca de cada uno de los dioses enlistados a continuación, como seguramente se habrán dado cuenta con los libros de la página sobre Mesopotamia; sin embargo, si quieren saber más, es recomendable que busquen el libro:

VIDAL, Benito R., Historias Mágicas de los Dioses Sumerios, Madrid, Edimat, s/a.

Dioses sumerios

Tomado de http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/8599812/Dioses-Sumerios-Verdades-y-Mitos.html

Deidades mesopotámicas

Y también me encontré en  YouTube esta serie de videos, que aunque hablan de los dioses como fueron conocidos en Mesopotamia y Babilonia, hacen una descripción amplia y pertinente de la figura y las funciones de cada uno:

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